ArteCiudad

Sereno Moderno | Batman es un psicópata (y ese Joker nunca estuvo mejor)

Tal vez la gente nunca va a perdonar que la película Batman V Superman (2016) haya resuelto la pelea entre los dos superhéroes de una forma tan ordinaria. Ese diálogo, casi al final de la cinta, en que Lois Lane salva al hombre de acero al avisar a un encabronadísimo Batman que detenga la masacre, porque tiene que ir a salvar a Martha. Cuál Martha, pues la mamá de Superman. Que se llama igual que la de Batman. Y así, no sin antes malviajar un poco más al hombre murciélago, la enemistad entre los titanes se dio por saldada y la expectativa que generó todo el asunto se fue por el caño. 

Sólo vi a un amigo defender esa coincidencia que difícilmente dejaba de oler a recurso barato. Para él, tenía todo el sentido del mundo: si Bruce Wayne anda vestido de murciélago, con su inteligencia, destreza y fuerza física puestas al servicio de darse en la madre con los criminales, se debe al profundo trauma que le dejó el haber atestiguado el asesinato de mamá y papá cuando era un niño. Es decir, Batman existe porque siempre está tratando de salvar a Martha. Condenado, por lo tanto, a no salvarse nunca. “Batman es un psicópata”, me dijo.

Y si algo nos dio a saber la saga de Christopher Nolan, es que un justiciero así de perturbado iba a enfrentarse más temprano que tarde al único némesis que podía superarlo en chifladura, tan sólo como una reacción a esa fuerza que él mismo puso en marcha. El yin para su yang, el Milli de su Vanilli. Era cuestión de tiempo, se lo dijo el comisionado Jim Gordon al final de Batman Inicia (2005) cuando le entregó la carta de presentación del Joker. Para cabrón, cabrón y medio.

No dejé de pensar en Batman las dos horas que vi al Joker (2019) de Joaquin Phoenix. Con un villano así de bárbaro, el heredero de los Wayne estaría obligado a rifar en ese universo como en ningún otro. Apenas puedo imaginar la clase de Batman que le tocaría a este Guasón tan perro que me tuvo al borde del asiento durante toda la película y todavía me dejó pensando días después en lo que había visto en pantalla. Tendría que ser el Batman más chingón que todavía no conocemos. Lástima, puede que nunca suceda, por más que nos guste ver a estos dos dándose amor tóxico. Hasta el momento, esta se queda como una película aparte, sin planes de secuela o de unirse al Batman que se proyecta para 2021. Hasta el momento.

Por lo pronto hay un nueva versión de ese hito en la cultura pop que inspira disfraces, memes e imágenes con palabras que nunca pronunció. Desde que Heath Ledger puso la vara así de alta en El Caballero de la Noche (2008), es lo mínimo que se espera de cualquiera que se ponga el maquillaje del rey payaso del crimen. Y aunque cada uno es una versión diferente con propósitos específicos, me gusta pensar que ese Arthur Fleck, ya metido en Joker total, es el origen del mismo villano que más tarde le dirá a Batman “no quiero matarte, tú me completas”, o el que a base de palos va a terminar con la vida de Robin en el cómic A Death in the Family (1988)

La semilla del genio del mal, que en la mayor parte de la película de Todd Phillips no se ve por ningún lado, comienza a germinar en ese momentazo hacia el final, cuando el Joker hace su aparición en el show del comediante interpreta Robert DeNiro. Me gusta pensar que ese tono de voz, esos movimientos amanerados y los tics nerviosos, lo hacen parte de un todo que lo mismo conecta con el payaso de César Romero en la serie de los sesentas, que con ese despiadado adicto a las píldoras que abandona el manicomio de Arkham para volver a reinar el mundo del hampa en la gran novela gráfica hecha por Brian Azzarello y Lee Bermejo en 2008. Un Joker que, contrario a los comentarios que inundan internet, no es ni víctima ni hace apología de la violencia por una sencilla razón: jamás se ha visto, en ninguna de sus encarnaciones, un atisbo de luz en su corazón. Y Batman lo va a tener difícil, igual que siempre. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *