Música

La edad de oro de la electrónica en Culiacán

Este año se cumplen 20 años del primer evento relacionado a música electrónica en la ciudad de Culiacán. ¿Pensarían aquellos chicos reunidos por una amistad y un gusto musical, que estaban iniciando lo que sería una escena que actualmente está viviendo su edad de oro?

Roliva en la Chuparrosa Enamorada. Presentación de Timbre enero

La historia apunta que en el año de 1998 personajes como Enrique Kwen, Arturo Maia, Alexis Reynoso aka Messie, Humberto Esquer aka Moush y Daniel Gradilla (ex integrante de la banda de rock Naranja Mecánica) se reunían en el Rancho de Los Peraza, lugar que se encuentra en Bacurimí y que ahora es conocido como La Chuparrosa Enamorada. Durante ese primer año las fiestas se realizaban con el equipo de los mismos músicos y los invitados eran sus amigos, quienes disfrutaban hasta la madrugada bailando en medio de árboles y la cercanía de un arroyo.

Después de esas primeras fiestas, el rumbo fue apuntando hacia los raves: djs, productores, promotores y un grupo de amantes del psytrance y sus variantes hicieron esfuerzos para mantener una escena. Colectivos como LDS Crew, Geometrika, Odica, Euforica, Psynaloa Psycorp fueron los encargados de realizar las fiestas, mientras que entre los djs se encontraban: Daniel Almaral, Mazquilla, Malo, Moledelix y Hassaba en el psytrance y White Resonance, David Arévalo, Jesús Murillo y Emmanuel Rueda (que en esos años vivía en Mazatlán), en el Techno. Es interesante el hecho de que este género que ahora es de los más populares, comenzó en pequeños espacios dentro de los raves, sin embargo fue hasta que sonó en bares como Cayenna, Mariscos Negro Obama o la Mezcalería El Viejón, que el género tomó mayor popularidad. La mezcalería tuvo actividad durante el 2013 y serviría como el modelo para lo que es ahora Malinche Venue Bar (Antes Club del M) y Artisan, dos bares dedicados a la música electrónica. Esta es la etapa que tenemos ahora: los colectivos pasaron a ser promotoras y tienen una mayor organización y profesionalismo: Cultura Dance (conocidos por sus afters sorpresas y fiestas de 24 horas); Rumba & Bisnes (que llevan mayormente los eventos en la Malinche), MiND (quienes tienen una marca y línea de música bastante identificable); T3chnotika (residentes del Artisan) y Colhuacan Trance (dedicados mayormente al psytrance y sus derivados). Es en esta etapa que comienzan a surgir más productores y djs que son parte de algunos de los colectivos y promotoras de la ciudad.

Definir el sonido de esta generación es difícil y no se puede hablar de lo que hacen todos, ya que son muy pocos los músicos que producen sus propios temas, sin embargo es interesante darse cuenta de que, por primera vez en su historia, Sinaloa está ofreciendo a la escena nacional a un montón de músicos de gran calidad que exploran diferentes sonidos de la electrónica, entre el house y techno de gente como Cabizbajo, Axon, Halex Pinch, Alextasis, Alfonso Trujillo, Technicism y Roliva de Culiacán (por mencionar sólo algunos) o en Los Mochis con Fausto (Nein Records) y Parlaphone, hasta una cara más experimental en gente como Vitalis (Rodolfo Romo), aie (Erevan Airola) o egroj (Jorge Sánchez).

 

 

A lo largo de este último año he asistido junto a mis amigos a varios eventos y he encontrado algunos aspectos que me llaman la atención: aunque hay calidad en los eventos, la apertura del público de la región es todavía un problema que cierra puertas a una electrónica que se aleje del sonido orientado a la pista de baile, gente que califica los eventos a partir de si el dj los hizo bailar o no, dejan por fuera la cara de la electrónica que explora otros caminos. Al final, ese aspecto hace también que los artistas se vuelvan complacientes con el público y que una evolución en la escena quede detenida.

 

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