Están en su primera cita y se miran fijamente.

Quedaron de verse en el Botánico al atardecer de uno de los últimos días del invierno; faltan meses para el calorón y faltan más para que llueva. Las plantas siguen modorras y apenas se asoman algunas floraciones, otras esperan la primavera para embriagar al Jardín con sus aromas.

Ya pasan de las 5:00 de la tarde y tienes la vista fija hacia arriba como luciérnaga hipnotizada por la luz. Con nubes o sin ellas, hasta en los días más grises supiste que el cielo era azul, fue lo primero que aprendiste en el kínder cuando te enseñaron los colores. A la fecha no has entendido si el azul del cielo se debe al mar o si el del mar al cielo. Ahora no lo puedes creer. Estás dudando de tu vista y te sientes un poquito engañado por tus bases de preescolar. Por más que te lo repetiste, hiciste planas en inglés y en español, lo reconociste en enciclopedias y cuentos, y lo viste desde las ventanas durante años, estás volteando para arriba y el cielo ya no es azul. Por el óculo de Encounter, de James Turrell, el cielo es color lavanda, el cielo es amarillo. Una parte de ti desconfía de tus ojos y otra parte no puede de la emoción, ¡el cielo es verde!

Es su primera cita y no quieren perderse de nada. A ver quién parpadea primero, el cielo o tú.

 

Deja un comentario